Camino a mi casa el día de ayer, un amigo mecionó que el cuerpo del poeta había sido trasladado de Puerto Maldonado a la capital. Me sorprendió no haberme enterado de nada sino hasta un día después del entierro, sin embargo mañana veré si salió algo de información en la web o en los periódicos.
Su muerte fue un crimen, un atentado contra la vida no solo del propio Heraud sino contra la de toda una familia que veía en él una promesa.
Hace un par de años una amiga me prestó un libro de poesía completa de este autor al que admiro y por el que siento un profundo y cariño respeto. Su libro es un símbolo de una parte de mi vida que se inició hace dos años. Heraud es un río cuyo caudal sigue inspirando a las generaciones contemporáneas. Las siguientes líneas son una especie de profecía.
9
llegará la hora
en que tendré que
desembocar en los
océanos,
que mezclar mis
aguas limpias con sus
aguas turbias,
que tendré que
silenciar mi canto
luminoso,
que tendré que acallar
mis gritos furiosos al
alba de todos los días,
que clarear mis ojos
con el mar.
El día llegará,
y en los mares inmensos
no veré más mis campos
fértiles,
no veré mis árboles
verdes,
mi viento cercano,
mi cielo claro,
mi lago oscuro,
mi sol,
mis nubes,
ni veré nada,
nada,
únicamente el
cielo azul
inmenso
y
todo se disolverá en
una llanura de agua,
en donde un canto o un poema más
sólo serán ríos pequeños que bajan,
ríos caudalosos que bajan a juntarse
en mis nuevas aguas luminosas,
en mis nuevas
aguas
apagadas.




muy bello poema… me ha hecho derramar una lágrima
Hola Mago!!! a los años!!! qué bueno q t haya gustado, después me paso por tu bitácora.
Un abrazo!
Un poema muy hermoso, gracias por publicarlo.
De nada DOC! me daré una vuelta por su site más tarde. A le mjor cuelga cosas interesantes como el rio.
Un abrazo,
Soy conteporáneo de Javier y nunca me cansaré de leerlo ni de recitar “El Rio” con los amigos.
Un abrazo
gracias por intervenir, Alfonso, espero tu visita de vuelta!