Luego del maravilloso viaje nos besamos. No representas más que el segundo o tercer personaje en la historia de mi post modernidad y ahora rodeados de andróginos continuamos besándonos. Yo intento mantener el equilibrio, los tacones me están matando y el licor empieza a surtir un efecto casi alucinógeno. Veo tu rostro estampado en las luces y las luces estampadas en tu rostro. Beso cada mejilla tuya en la adorada dirección estelar.
Tú ,mi ser minúsculo, el príncipe de tierras lejanas me acurruca bajo sus alas, me susurra a los oídos la fecha y la hora del pacto y cesa, cesa el alma oscura, cesa sus rezos y empieza a beber mi sangre.
Esta noche es la noche del desprendimiento. Alma y cuerpo desdoblados y dispersos en el sonido de nuestros universos. La divinidad crucificada y resucitada me posee en cualquier bar de cualquier ciudad y sin nombre reposan en él todo el deseo y la gloria de Dios.




Oscuro y apasionado.
Buen relato, me has hecho recordar una canción de Silvio Rodriguez.
graciasss chicos por sus comments. me pasear{e por vuestros blogsss en unos minutos.