Boleto Rojo

Billet Rouge

He bebido más de la cuenta de nuevo. Me duele la cabeza, todo se me hace un mundo: Sacarme las medias, el pantalón, el brassiere… La noche me da vueltas, es de madrugada y me doy cuenta de que ahora también siento frío.

La ventana está abierta y desde allí se ven nítidas las nubes que cubren Lima. Desnuda y con la piel erizada canto con la voz quebrada. La amanecida, la cerveza helada, mi saliva o la tuya, no sé qué es lo extraño en mi boca.

La voz comienza a despejarse y las sábanas se entreveran unas con otras, quieren calor y no consigo el fuego para esta noche. Esta noche dormiré sola y pensaré en ti.

No creí que fuese cierto, pero lo es. Ya lo hice mil y un veces y tú me dices que no debo, pero yo te digo que me importa poco. ¿Por qué? Porque él no está aquí. Porque los besos de esta noche podrían confundirse con mil más, podría venderlos o regalarlos, podría olvidarlos también.

Nadie puede huir, ¿sabes? Nadie. Ni tú con tus maneras tan serias, tan correctas, tan reservadas. Ni yo con mis modos aventureros y putescos. Me odias porque me lo he tirado, ¿no es así? Me odias porque pareciese que a mí se me hiciera todo tan fácil. Me odias porque soy yo y porque simplemente tienes que odiar a alguien.

Ódiame esta noche que llego sola y sin triunfo alguno. Hoy vi su rostro besándome una vez más. Era su rostro con manos de otro, con cuerpo y alma ajenas. Como las de tantas noches que siempre vienen a mí sin pensarlo.

La Maga me ha conversado un par de veces sobre esto. Me ha dicho que todo es por lo de mi padre. No le entiendo nada a la Maga, no le entiendo nada. Yo solo sé que cada vez que salgo, trato de pasármela bien. Conozco a mucha gente, soy amigable, bailo, canto, soy f-e-l-i-z.

La música me lleva no sé a dónde, yo solamente la sigo. La sigo por todos los rincones: por el hall, la sala, las sillas, los muebles de cuero. La sigo por las piernas, los brazos, el cuello, los labios. A mí también me siguen. Me siguen y me hablan al oído. Se confiesan. Me siento tan bien. Es como si me rezaran, es como si yo fuese santa. Sarita Colonia.

Resplandecen las luces de esos bares. Uno tras otro, año tras año. Yo voy y ellos vienen. Entonces aparecen los ojos. La Maga en esta parte de la historia suele decir que él es un fantasma, yo le digo que no, porque él esta vivito y coleando y que los fantasmas son los que ya están muertos.

Los ojos me besan, me comen, me desatan. Yo siento que a esos ojos no les puedo mentir, aunque termine sobre un pecho que no sea del mismo cuerpo. Sobre ese pecho me engrío y soy petit. Petit y vuelvo a la infancia de la que nunca salí gracias a mi padre, gracias a esos infaustos momentos.

La Maga me contó que fue violada un día que su padre salió de casa, por un negro que era su vecino. Me sorprende que lo cuente con tanta naturalidad. Creo que ella se ha resignado. Yo no. Yo no puedo. Al menos, lo de ella fue con un extraño, un extraño…

Tibio, el corazón palpitaba agitado bajo tus bellos que me acariciaban la cara. Yo puedo sostener tus brazos, enrollarme en ti completa. Nadar sin ahogarme y sin que me asfixies.

La copa se rebalsa. Uno más please, uno más y estaré en la mismita luna, una más y tendré aureola y te absolveré de toditos tus pecados. En la cima de los besos, tus manos ya han llegado a cierto puerto y los ojos se abren nuevamente. Una luz roja me dice: Stop.

Y ahora te cuento todo para que La Maga no se mofe, me va a decir lo estúpida que soy por pensar en él. Yo no sé, no sé nada. Yo quiero otra copa, una más please, no quiero pensar en lo que haré mañana, hoy, cuando me levante con resaca y piense en cuántos fueron y cómo fue cada uno.

No sé nada. No me dejes, porque sueño con micros, con boletos de colores con los que te armo una casa, con los que te construyo un reino. Sueño con canciones de películas y sueño con Werther. Sueño con un ser, un ser del paradero, que en el fondo eres tú. Creo verte no solo en él, a veces. Creo que te veo los viernes o los sábados en el bar. Creí verte siempre cuando ibas a buscarme hasta mi casa. Creí verte en una iglesia junto a mí, creí vernos bailando, creí, creía tanto.

Tenía tanto que develar. Pero todo no puede salir de una sola vez. Los vomitivos vienen por partes. No creas que me olvido de ti cuando yo descanso sobres sus cuerpos estrechándoles las manos y enredando mis dedos con los suyos. No te olvido, te veo amour, te veo en otros, te siento en otros. No es hora de reclamos, mira que ya es tarde, mira que tú nunca viste a mi combi irse. Me viste subir, pero no irme. Yo sí te vi irte. Vi tu avión despegar.

Yo te recuerdo y te beso ahora, ami. Te estoy besando y tú me dices para irnos a otra parte, pero yo, que sé que eres un sueño, te digo que no, amour. Hallé hoy un boleto sobre la pista, lo recogí. Me dije: Es rojo, es de la buena suerte. Amour, yo no sé si fue suerte, solo te pido que no me dejes.

———————————————————————————-
*Jacques, Brel (8 de abril de 19299 de octubre de 1978) autor de ” Ne Me Quittes Pas”, que se lanzó en 1959.
La misma canción entonada en voz de Edith Piaf (1) es la cortina que me acompañó durante la catarsis.
(1)Piaf , Edith. ( París, Francia 19 de diciembre de 1915) Su nombre real fue Édith Giovanna Gassion. Conocida por “La vie en rose”, tema que, por supuesto, tienen que oír.
Ilustración: La Maga
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10 Responses to “Boleto Rojo”


  1. 1 GatoFranco junio 28, 2006 en 4:26 am

    Que bueno que soy el primero que comenta a tu… ¿qué es? ¿una confesión acaso? ¿surrealismo sincero, enigmático? No estoy seguro, y creo que la única muy segura de ello eres sólo tú, petit. Yo, de lo único que estoy seguro es que me fue tan enigmáticamente agradable haberte leído en esta ocasión. No te detengas.

    La canción es preciosa, no pudiste haber elegido mejor.

    Au revoir

  2. 2 GatoFranco junio 28, 2006 en 4:58 am

    Que bueno que soy el primero que comenta a tu… ¿qué es? ¿una confesión acaso? ¿surrealismo sincero, enigmático? No estoy seguro, y creo que la única muy segura de ello eres sólo tú, petit. Yo, de lo único que estoy seguro es que me fue tan enigmáticamente agradable haberte leído en esta ocasión. No te detengas.

    La canción es preciosa, no pudiste haber elegido mejor.

    Au revoir

  3. 3 Valeria junio 28, 2006 en 5:11 am

    Una sola palabra: Soledad. No necesito leer más, cada letra me transmite eso y sabes porque se me hizo fácil, pues porque yo muchas noches me siento igual y miles de pensamientos atormentan mi cabeza…culpa de ella, la soledad, pero sabes que, no es bueno escudarse en el alcohol. Mejor sigue escribiendo

  4. 4 Valeria junio 28, 2006 en 1:41 pm

    Una sola palabra: Soledad. No necesito leer más, cada letra me transmite eso y sabes porque se me hizo fácil, pues porque yo muchas noches me siento igual y miles de pensamientos atormentan mi cabeza…culpa de ella, la soledad, pero sabes que, no es bueno escudarse en el alcohol. Mejor sigue escribiendo

  5. 5 GatoFranco junio 30, 2006 en 5:19 am

    Eso es una gran mentira.

    El alcohol es el segundo líquido más bebido en la historia del Homo Sapiens Sapiens, pero también el más satanizado y desvalorado (aunque suene raro para algunos).

    Sin el alcohol, (¡oh, querido ron! mon trésor précieux ) las penas, las que muchas veces queremos que sean más tristes y trágicas para exorcisar nuestro dolor; no serían un recuerdo más romántico ni más sufrido. Cantarle borracho a la soledad, al desamor, a la mierda que en muchas ocasiones llega a ser nuestra vida, es uno de los placeres más grandes permitidos por el alcohol (entre tantos más).
    Es aquella droga que te entristece cuando quieres estar triste (cosa que no ocurre con otras), y te destruye -sin destruirte-, cuando quieres morir, de lo que sea.
    Pero lo mejor de todo es que el alcohol no destruye al hombre; el hombre se destruye a si mismo. La culpa no es del alcohol.

    Alcohol, alcohol, alcohol

    Resaca, y todo vuelve a empezar. Más sano y más terapia que terapia de psicólogo de consultorio privado.
    ¡Resaca.., sí! El exagerar el dolor mitiga ¡sí!,
    y todo vuelve a empezar…
    bien, o peor,
    o mucho mejor.

    ¡Que carajos,
    vamos a emborracharnos
    a ver qué pasa!
    Porque el hombre muere por cojudo,
    pero no por borracho.

    ¡Salud, Petit!

  6. 6 GatoFranco junio 30, 2006 en 6:24 am

    Eso es una gran mentira.

    El alcohol es el segundo líquido más bebido en la historia del Homo Sapiens Sapiens, pero también el más satanizado y desvalorado (aunque suene raro para algunos).

    Sin el alcohol, (¡oh, querido ron! mon trésor précieux ) las penas, las que muchas veces queremos que sean más tristes y trágicas para exorcisar nuestro dolor; no serían un recuerdo más romántico ni más sufrido. Cantarle borracho a la soledad, al desamor, a la mierda que en muchas ocasiones llega a ser nuestra vida, es uno de los placeres más grandes permitidos por el alcohol (entre tantos más).
    Es aquella droga que te entristece cuando quieres estar triste (cosa que no ocurre con otras), y te destruye -sin destruirte-, cuando quieres morir, de lo que sea.
    Pero lo mejor de todo es que el alcohol no destruye al hombre; el hombre se destruye a si mismo. La culpa no es del alcohol.

    Alcohol, alcohol, alcohol

    Resaca, y todo vuelve a empezar. Más sano y más terapia que terapia de psicólogo de consultorio privado.
    ¡Resaca.., sí! El exagerar el dolor mitiga ¡sí!,
    y todo vuelve a empezar…
    bien, o peor,
    o mucho mejor.

    ¡Que carajos,
    vamos a emborracharnos
    a ver qué pasa!
    Porque el hombre muere por cojudo,
    pero no por borracho.

    ¡Salud, Petit!

  7. 7 Anonymous agosto 4, 2006 en 2:03 am

    Interesante. Un consejo: abandona a la mujer que tienes dentro y lograrás evolucionar.

  8. 8 Anonymous agosto 4, 2006 en 4:39 am

    Interesante. Un consejo: abandona a la mujer que tienes dentro y lograrás evolucionar.

  9. 9 Sam agosto 4, 2006 en 4:46 am

    lo que me pides es algo difícil, pero no imposible.
    Gracias por la visita.

  10. 10 Sam agosto 4, 2006 en 4:46 am

    lo que me pides es algo difícil, pero no imposible.
    Gracias por la visita.


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Sara Apaza

1986. Estudiante de CC.CC. de la USMP, periodista multimedia del Grupo RPP y autora de cuanta catarsis se halle en este blog. Contacto: djagainst@gmail.com

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