Aquí, lejos de Túpal

Café de Vincent Van Gogh
Saliendo de Legran, el silencio era casi absoluto. Los árboles y el aire fresco los arrullaban. Eran felices. Salir de la plaza, sentarse sobre las mantas verdes y florecientes del campo era lo que siempre hacían después de trabajar.

La camarera servía con paciencia y ternura a todos los que llegaban hasta el Café Bermand, el más conocido de la ciudad. Aun en invierno, ella atendía a todos con la calidez de un sol radiante.

Han pasado muchos años desde que abandonó Túpal, un país al este del pacífico muy diferente a Bermand. Allí dejó a su familia y amigos solo para encontrar paz. Por eso le gustaba tanto estar en Legran y que yo sepa, jamás le molestó dejar su cómodo puesto de trabajo en Túpal para vivir aquí, muy cerca del cuadrado de las avenidas Larrama, Cardiel, Draspet y Rand, en un apartamento modesto ubicado en el tercer piso de un edificio de la calle Rimpt.

La camarera siempre llega aquí, a las colinas de Herat, como a las seis de la tarde. El viaje desde el Café Bemand le toma como una hora. Hoy, lleva un abrigo de paño color azul marino y una bufanda oscura muy larga que le llega hasta las caderas. Se sienta sobre uno de los troncos puesto en forma de banca y sostiene la mirada en dirección hacia el bosque Ámbar.

Allí, mientras ella mira el sendero dibujado por los grandes árboles, le acaricia el rostro un hombre mayor que ella. Tal vez, le lleve unos 8 o 9 años, él también es de Túpal. Se les ve reposados.

Ya nada los hace pensar en Túpal y en sus feísimas calles, en sus noticias escandalosas y sus tabloides chicha. Lo único que les queda de ese lugar es el recuerdo grandioso de sus familias y amigos. La universidad, el diario y las galerías en los que fueron conocidos, también eran parte de la evocación. Siempre que pensaban en Túpal lo hacían con mucha nostalgia.

Los cabellos de la camarera rozan el cuello del hombre al que le sonríe y conversa. Le dice que ha recibido una llamada de su país. “Mi hermana me ha dicho algo maravilloso: La pequeña se casa. Mamá está muy feliz”, le cuenta con entusiasmo. Él le responde con un beso y le propone ir a casa temprano para llamar a Cecilia, la hermana de la camarera, y felicitarla por el compromiso.

Genial– le contesta ella y añade- ¿Sabes? Ceci también me contó que el diario se fue a pique. Ahora todos se han quedado en la calle porque el juez mandó a embargar la empresa. Llegaron a comprobar la participación del diario en lo del boicot de la campaña de Sánchez Guerrero. ¡Pobres!…

Él la envuelve entre sus brazos y el viento sopla con más intensidad. Las hojas crujen y empiezan a levantarse del pasto. Ya se va haciendo tarde y es hora de volver. En casa los aguarda un delicioso café y una radio vieja presta para ser intérprete de boleros o salsas antiguas.

Al llegar al departamento, ella enciende la cocina y pone a hervir el agua. Al prender el cerillo, se quema la punta del dedo índice. Un instante de distracción la hace pensar que precisamente ese segundo sería muy diferente si ellos estuvieran en Túpal. Quizás, ella estaría dictando cátedra de arte y encargándose de la Galería Central. Y él estaría sentado en la redacción corrigiendo las últimas notas que los practicantes dejaron guardadas en el ordenador.

Si ambos vivieran en Túpal, estarían recibiendo premios por ser tan buenos, cada uno en lo suyo. Ella continuaría organizando exposiciones, ganando concursos de pintura y vinculándose más con los círculos de la élite. Conociendo a la señora Garland, al señor Auber, a los dueños de medio Túpal. Todos encerrados en las páginas sociales con sus sonrisas sin caries, impresos en hojas con las que ella el domingo envolvería el pescado.

Él sería un columnista conocido y viajaría por el mundo entero dando conferencias sobre el periodismo y las herramientas multimedia, ganaría miles y viviría en una casona tupalina. Los veranos disfrutarían rico de su casa en Flamming, la playa más exclusiva de Túpal. Las vacaciones las disfrutarían en Wonderland y conocerían a las familias más adineradas de otras ciudades.

La camarera despierta y siente que el dedo le arde un poco. La tetera por fin está puesta. Ella piensa que esa ‘otra vida’ se quedó en Túpal y que no la verá jamás.

Luego, entra él a la cocina con los brazos abiertos, dispuesto a comérsela a besos. La mira un rato y le dice lo bella que está.

Desde la ventana de la sala se les puede ver felices, preocupados tal vez porque mañana vence el recibo de la luz y habrá que ir a las oficinas del centro de Legran a efectuar el pago. Pero ambos solo se contemplan esperando a que el agua hierva para beber el café y leer antes de irse a dormir.

Ella camina hasta la sala y enciende la radio. Las ondas de su pelo empiezan a menearse con ella, él la observa apoyado en la puerta de la cocina. Ella se le acerca y por un momento, recuerda esa oferta de trabajo que le ofrecieron poco antes de llegar a Legran. Pero si eran miles de miles… y esos miles no son nada ahora. Un beso y el silbato de la tetera anunciando que el agua empieza a bullir.

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10 Responses to “Aquí, lejos de Túpal”


  1. 1 Anonymous septiembre 6, 2006 en 10:31 pm

    En la linea de este blog conviene hacer un enlace con uno muy interesante tambien. http://www.elhedonistasibaritico.blogspot.com/

  2. 2 Anonymous septiembre 7, 2006 en 4:49 am

    En la linea de este blog conviene hacer un enlace con uno muy interesante tambien. http://www.elhedonistasibaritico.blogspot.com/

  3. 3 nesiko septiembre 7, 2006 en 5:32 am

    En Túlpa había oportunidades para ellos, aquí, tienes que jugarte la cabeza por las oportunidades, bueno algunos también. Oye suena menos feo que Lima, ya mismo llamo a la agencia de viajes y me doy una paradita por aya, dame una referencia, ¿queda por Macondo, Racoon City, springfield, ciudad gótica, o muy cerca a la imaginación de alguien?
    Saludos, futuramente desde Túlpa

  4. 4 nesiko septiembre 7, 2006 en 5:46 am

    En Túlpa había oportunidades para ellos, aquí, tienes que jugarte la cabeza por las oportunidades, bueno algunos también. Oye suena menos feo que Lima, ya mismo llamo a la agencia de viajes y me doy una paradita por aya, dame una referencia, ¿queda por Macondo, Racoon City, springfield, ciudad gótica, o muy cerca a la imaginación de alguien?
    Saludos, futuramente desde Túlpa

  5. 5 Sam septiembre 7, 2006 en 8:26 pm

    Mi estimado nésiko, gracias por soplarte todo el texto. La verdad es q Túpal (no Túlpa, eh) es un país muy parecido a Perú (recuerda q las oportunidades se las da uno mismo).

    Lamentablemente yo ya me harté de ese país. A mí si me encantaría vivir en Legran. Ojalá algún día llegue allí.

    Saludos,

    PD: La dirección para llegar a Túpal es …

  6. 6 Sam septiembre 7, 2006 en 8:26 pm

    Mi estimado nésiko, gracias por soplarte todo el texto. La verdad es q Túpal (no Túlpa, eh) es un país muy parecido a Perú (recuerda q las oportunidades se las da uno mismo).

    Lamentablemente yo ya me harté de ese país. A mí si me encantaría vivir en Legran. Ojalá algún día llegue allí.

    Saludos,

    PD: La dirección para llegar a Túpal es …

  7. 7 nesiko septiembre 9, 2006 en 4:28 am

    OPSSS, no me percate… disculpa… o bueno si me percate, pero, ya estaba con los ojos en teclado, ya sabes ineficiencias propias de la raza humana…

    y la dirección es … es …

  8. 8 nesiko septiembre 10, 2006 en 1:55 am

    OPSSS, no me percate… disculpa… o bueno si me percate, pero, ya estaba con los ojos en teclado, ya sabes ineficiencias propias de la raza humana…

    y la dirección es … es …

  9. 9 Comunidad Viabinaria septiembre 11, 2006 en 9:21 pm

    ¿Que no hay replicas de Túpal en cada rincón de sudamérica (al menos), por cada habitante que saca a pasear sus sueños y los regresa a casa para hacerlos más grandes en la próxima salida? Cruzo las calles y sospecho que sí.

    Interesante blog.
    Saludos.
    Comunidad Viabinaria.
    http://viabinaria.blogspot.com

  10. 10 Comunidad Viabinaria septiembre 11, 2006 en 10:48 pm

    ¿Que no hay replicas de Túpal en cada rincón de sudamérica (al menos), por cada habitante que saca a pasear sus sueños y los regresa a casa para hacerlos más grandes en la próxima salida? Cruzo las calles y sospecho que sí.

    Interesante blog.
    Saludos.
    Comunidad Viabinaria.
    http://viabinaria.blogspot.com


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Sara Apaza

1986. Estudiante de CC.CC. de la USMP, periodista multimedia del Grupo RPP y autora de cuanta catarsis se halle en este blog. Contacto: djagainst@gmail.com

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