Inventando el fin*

Llegaba a un aula vieja y descolorida un apagado agosto del 2001. Allí, rostros cuchicheaban entre sí y no apartaban la mirada del guía de confirmación. Yo, que ya había encontrado un sitio, no sabía que mi historia apenas comenzaba.


Mi primera cita fue una tarde del ocho de agosto, hace cinco años. La verdad, ni siquiera sé si llamarlo cita porque salí con dos pueriles galanes de casi quince años.

Fue divertido, Dagiana, mi mejor amiga y la gran ausente del encuentro, se perdió de los helados, los waffers y chocolates que compramos en Plaza San miguel.

Ese sábado había una luz muy anaranjada tiñéndonos los rostros mientras jugábamos pinball y jockey de mesa.

Yo disparaba con mi arma láser sin darle a nada y Akira estaba a mi lado explicándome las reglas del juego. Si matas a ese, ganas tanto y si matas a este, tanto. Mira, es así. Y tomaba el láser empuñándolo contra su objetivo y disparaba. A mí la pelea ya comenzaba a marearme y fuimos a una discotienda a escuchar música.

Los tres la pasamos bien. El verano apenas empezaba y ya nos poníamos de acuerdo para vernos en un parque cerca de mi casa.

Las primeras veces Akira iba más puntual que un inglés a buscarme y hablábamos por horas sentados en las escaleras de mi edificio.

En febrero del año siguiente me convertí el punto en el que los globos de carnavales fueron a dar. Bañadita me quedé un sábado que fui a buscarlo, olvidando completamente que la temporada carnavalesca había iniciado. Nunca olvidaré a Akira riéndose de mis pantalones mojados y yo ahí parada riéndome de mí porque no me quedaba otra. Todos los chicos de la cuadra ya empezaban a conocerme.

Durante mi quinto de media lo vi muy contadas veces. Pero fue a finales de año en donde la desesperación me obligó a decirle: ¿Chino, quieres ser mi pareja de promo? Nerviosa y con las manos hundidas en los bolsillos me sonrojé mientras su respuesta llegaba. Sí, sí quiero. Ufff, al fin se lo dije, pensé.

La noche de mi fiesta de promoción, una luz nos perseguía por todo el salón, lleno de espejos, globos y patéticas decoraciones en cinta de agua. Akira y yo detestábamos todo eso, yo más que él porque tuve que ponerme un vestido verde, que ya no me gustaba, y un peinado que me tuvo el cabello como paja durante horas.

Después de dirigir las palabras de agradecimiento a los padres hice un brindis por la promoción. Poco después Akira y yo buscábamos mi orquídea por debajo de las mesas. Andábamos gateando tratando de encontrarla y nos secábamos las lágrimas. Sí, estábamos llorando. Yo porque el profe que me gustaba había ido con su pareja y él porque la chica que le gustaba le dio un beso de ‘solo quiero ser tu amiga’.

Terminamos el colegio y comenzamos a hacer planes para prepararnos. Teníamos que entrar a la universidad, sí o sí.

Él entró a una academia en el verano y yo hice lo mismo. A mitad del 2003 ingresé a la facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad San Martín de Porres, al coro de mi parroquia, al taller de teatro de la facultad y al elenco de danzas de la misma.

A pesar de mi recargada agenda nos continuamos viendo. Las tardes transcurrían tranquilas sentados en las escaleras de su casa, hasta donde yo llegaba todos los viernes y sábados tras caminar las cinco cuadras que separaban nuestros mundos.

Para cuando los chicos de la universidad organizaron nuestra fiesta de cachimbos, yo andaba con un chico de mi salón. Me gustaba mucho y teníamos (tenemos todavía, pues somos amigos) muchas cosas en común. Yo esperaba que él me dijera para ir a la fiesta, pero nunca lo hizo puesto que el niño odiaba las fiestas. Así que fui con Akira y esa noche recordamos todo.

En una mesa del Friethead de Miraflores conversamos de nosotros y de cómo nos habíamos hecho tan amigos. Yo recostaba mi cabeza sobre el asiento y por momentos me parecía estar en su sofá. Tendida ahí, reí como nunca. Siempre escuchábamos Ramstein, Link Park o algunos de esos grupos medios ‘heavy’.

En navidad solíamos vernos el 25 ó 26, cansados de tantas luces, de tanto ruido, de tanto Papa Noel, de tanto arbolito, nos tendíamos en el mueble largo abrazados mirando al techo.

Un día, mientras hablábamos de lo que queríamos en nuestras vidas, yo me veía a mí levantándome como siempre por las mañanas y mirando fijamente por mi ventana hacia la calle y diciendo: Cuándo llegará, cuándo llegará. Y de pronto yo lo oi decir: Sara, yo me levanto todas las mañanas pensando: cuándo llegará, cuándo llegará. Se me congeló la sangre, como en el instante cuando nos besamos.

De allí en adelante la historia no fue de color rosa. Descubrir que después de todo tu mejor amigo puede convertirse en la persona a la que amas es increíble.

Desde que nunca te tuve Akira San, te amo. Ahora pienso que estos ocho meses han sido años y que tenerte en mente es ver las flores rosas del cerezo al pie del monte Tsukuba en Ibaraki.

Ya no me quedan más platos fríos por comer junto a ti. Ya no hay función estelar para darnos sueño, ya no hay Chavo del Ocho para verlo juntos. Me he acostumbrado a esta rutina que nunca fue tan monótona y absurda como ahora.

No he vuelto a pisar las calles de Rígel, ni la canchita de fútbol en la que te veía sudar por un gol. No he visto a los amigos, a la pandilla que nos acompañaba durante las tarde en tus escaleras los fines de semana.

Después del beso. Akira y yo salimos de la discoteca y hablamos por un buen rato. Caminamos por el parque Kennedy con lágrimas en los ojos sin saber porqué. A partir de ahí, he tenido oportunidad de romper con la soledad gris de siempre. Más de un candidato se asomó por la puerta y me preguntó: ¿Quieres…? y yo, huía por la puerta posterior. Me acostumbre al apasionamiento, a los besos que parecen desgarros musculares, a la fugacidad de un ‘vacilón’. Y siempre, siempre, a llegar a casa pensando en Akira San y en cuánto me faltó decirle y en cuánto miedo tuve.

Supongo que el viaje no fue solo mío. El partió con destino a Ibaraki antes que yo. Estoy segura que la distancia nos hará bien. Nos habíamos separado antes un par de veces, siempre llegando a la reconciliación en alguna banca cerca a mi casa, esta vez… ¿será así?

Llegando de puntillas a las tres de la mañana, tú mirándome desde la reja y yo callando todo lo que despertabas. Yo callando, imaginándonos. Tantas luces, tantos edificios, tantas aves, tantas aguas nos inundan y todas, todas por fin, alcanzarán su nivel, Akira San. La historia terminará algún día, por ahora, el libro no tiene fin.

———————————————————————–
*He omitido mil y un detalles en la historia, para relatarlos me faltarían posts.

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21 Responses to “Inventando el fin*”


  1. 1 Just noviembre 7, 2006 en 4:51 am

    sara,
    comprensible que te falten posts…
    pero, con lo poco y mucho compartido, dejame decirte gracias por compartir todo ello,
    estoy algo sensible, en realidad mas de lo que pensaba.

    un abrazo, mucha suerte y hasta luego.
    J.

  2. 2 Just noviembre 7, 2006 en 1:54 pm

    sara,
    comprensible que te falten posts…
    pero, con lo poco y mucho compartido, dejame decirte gracias por compartir todo ello,
    estoy algo sensible, en realidad mas de lo que pensaba.

    un abrazo, mucha suerte y hasta luego.
    J.

  3. 3 Sam noviembre 7, 2006 en 2:08 pm

    Gracias por tus palabras J, como siempre tan atinadas.

    Un abrazo para ti tb 🙂

  4. 4 Sam noviembre 7, 2006 en 2:08 pm

    Gracias por tus palabras J, como siempre tan atinadas.

    Un abrazo para ti tb 🙂

  5. 5 George noviembre 8, 2006 en 1:59 am

    Es una historia con los sentimientos encontrados… me da la impresión que siemrpe ha estado latiendo dentro y que busca salir como los volcanes cuando erupcionan, con mucha fuerza y energía.

    Suerte Sam San

  6. 6 George noviembre 8, 2006 en 2:42 am

    Es una historia con los sentimientos encontrados… me da la impresión que siemrpe ha estado latiendo dentro y que busca salir como los volcanes cuando erupcionan, con mucha fuerza y energía.

    Suerte Sam San

  7. 7 Day noviembre 8, 2006 en 5:11 am

    En el relato falta aquel personaje que busco a la Srta. protagonista en busca de sus llaves: YO. De tanto amor y tanta pasión debida a los besos o al gran beso, La llamada ahora Sam, se fugo con mis llaves que le di a guardar y mi lápiz labial. Jamás lo olvidare: 2 de la mañana en Miraflores: buscándola…a ella y a mis llaves!—-3 de la mañana en Palomino: Gritando por mis llaves…ya no por ella.
    Como testigo de sus locuras de amor puedo decir que este cuasi asiático es el único que la ha sacado del cuadro y es el único que aun la hace suspirar al recordar un simple beso o mejor dicho un gran beso. El amor es así, que se le va hacer. Te hace la persona más idiota del mundo, pero en estos casos esta deficiencia mental hace que aparezca un hilo de esperanza, esa de la que muchos nos colgamos para sentir que quizás encontramos lo que tantas veces buscamos o solo para sentir que no estamos solos en el mundo. Sea como sea; amor correspondido, amor a la lejana, amor a la mexicana! Siempre será amor y no hay mejor sentimiento que el amar, amar aunque se tenga que esperar.

  8. 8 Day noviembre 8, 2006 en 5:15 am

    En el relato falta aquel personaje que busco a la Srta. protagonista en busca de sus llaves: YO. De tanto amor y tanta pasión debida a los besos o al gran beso, La llamada ahora Sam, se fugo con mis llaves que le di a guardar y mi lápiz labial. Jamás lo olvidare: 2 de la mañana en Miraflores: buscándola…a ella y a mis llaves!—-3 de la mañana en Palomino: Gritando por mis llaves…ya no por ella.
    Como testigo de sus locuras de amor puedo decir que este cuasi asiático es el único que la ha sacado del cuadro y es el único que aun la hace suspirar al recordar un simple beso o mejor dicho un gran beso. El amor es así, que se le va hacer. Te hace la persona más idiota del mundo, pero en estos casos esta deficiencia mental hace que aparezca un hilo de esperanza, esa de la que muchos nos colgamos para sentir que quizás encontramos lo que tantas veces buscamos o solo para sentir que no estamos solos en el mundo. Sea como sea; amor correspondido, amor a la lejana, amor a la mexicana! Siempre será amor y no hay mejor sentimiento que el amar, amar aunque se tenga que esperar.

  9. 9 NICO noviembre 8, 2006 en 7:16 pm

    Pues Sara, en realidad me tiene muy cautivado, despues de todas las cosas de las cuales me has hecho pensar, me doy cuenta q todavia tengo esperanzas, de que mi mejor amiga se de cuenta de que la quiero bastante,, Y creo que yo tambien le gusto, pero ahora todo es depende de mi iniciativa, en realidad te agradezco por esta valentia que has infundido en mi.
    Salu2

    Cuidate. Nico

  10. 10 NICO noviembre 8, 2006 en 7:16 pm

    Pues Sara, en realidad me tiene muy cautivado, despues de todas las cosas de las cuales me has hecho pensar, me doy cuenta q todavia tengo esperanzas, de que mi mejor amiga se de cuenta de que la quiero bastante,, Y creo que yo tambien le gusto, pero ahora todo es depende de mi iniciativa, en realidad te agradezco por esta valentia que has infundido en mi.
    Salu2

    Cuidate. Nico

  11. 11 Sam noviembre 8, 2006 en 7:19 pm

    Nico: No lo pienses ni un segundo más. Lucha, lucha mucho. No te rindas. Vas a ver que vale la pena intentar. Yo dejé pasar tanto y ahora mírame, voy a tener que esperar cuatro años o tal vez menos para cruzar el Atlántico.

    Un abrazo Nico.

  12. 12 Sam noviembre 8, 2006 en 7:19 pm

    Nico: No lo pienses ni un segundo más. Lucha, lucha mucho. No te rindas. Vas a ver que vale la pena intentar. Yo dejé pasar tanto y ahora mírame, voy a tener que esperar cuatro años o tal vez menos para cruzar el Atlántico.

    Un abrazo Nico.

  13. 13 Just noviembre 8, 2006 en 9:48 pm

    Fuerza nico,
    mucha suerte, pero ante todo recuerda,
    basta de suponer, creer,
    quiza sea dificil, pero nunca esta demás preguntar.

  14. 14 Just noviembre 9, 2006 en 2:03 am

    Fuerza nico,
    mucha suerte, pero ante todo recuerda,
    basta de suponer, creer,
    quiza sea dificil, pero nunca esta demás preguntar.

  15. 15 La de las llaves :) noviembre 9, 2006 en 3:57 am

    Dios mio que es esto? La doctora corazon Sara?jaja. Esta bien pues, ahi que lanzarse a la piscina nomás, nada se pierde!

  16. 16 La de las llaves :) noviembre 9, 2006 en 5:37 am

    Dios mio que es esto? La doctora corazon Sara?jaja. Esta bien pues, ahi que lanzarse a la piscina nomás, nada se pierde!

  17. 17 Sam noviembre 9, 2006 en 5:41 am

    ayayayayay dayhanna nomás tenía que ser. Ay, day olvídate de las llaves y entra a mi blog El navegante peee!!

    E escrito sobre libros y la ruta quilca. Si tienes dos lukas no te comas un tío veneno ve a kilka y kompra tu libro 😛

  18. 18 Sam noviembre 9, 2006 en 5:41 am

    ayayayayay dayhanna nomás tenía que ser. Ay, day olvídate de las llaves y entra a mi blog El navegante peee!!

    E escrito sobre libros y la ruta quilca. Si tienes dos lukas no te comas un tío veneno ve a kilka y kompra tu libro 😛


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Sara Apaza

1986. Estudiante de CC.CC. de la USMP, periodista multimedia del Grupo RPP y autora de cuanta catarsis se halle en este blog. Contacto: djagainst@gmail.com

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