Primera estación (extraído de Insomne Perenne)

Habla Sam desde la estación ElCom. Siendo las 2:40 de la madrugada, me reporto.

Llevo ya cinco días con mi nuevo horario de amanecida. La verdad, mal no me va, para nada. El café logra superar cualquier tipo de somnolencia involuntaria y la compañía también ayuda, aunque no sea diaria.

Es más bien un lapso de ocho horas dedicados a la lectura de los blogs del diario El Comercio, datos de Wikipedia, noticias, boletines, etc. Aparte, como la hora avanza, a veces hay que animarla con algo más que CNN y una que otra canción pone pilas a los dos gatos que trasnochamos con el sagrado objetivo de colgar la edición impresa antes de las ocho de la mañana.

Poco antes de mi primera amanecida, me contaban, mis añejos colegas, que aquí (en mi base, mi redacción) penan. Qué mieeeedo!!! Yo me imaginé al instante al busto, que está colocado en un pasillo, andando cual fantasma y leyendo la edición lista del día siguiente, buuuuuu. ¿Sería él el verdadero corrector de estilo del periódico?

En fin, hasta ahora no he visto ni oido nada raro. Lo único que se oye son los pasos de los ‘vigis’ que vienen a chuquear que todo esté bien.

Mientras la hora transcurre, invento un motivo para escribir, como ahora por ejemplo.

El horario de madrugada, si bien es tranquilo y poco estresante, es matado. Aún no me acostumbro a dormir de día. Hay mucha bulla, vivo cerca a la avenida así que la pagana con el ruido de los claxons soy yo que tengo que descansar, mientras medio Lima está levantadísimo y chambeando.

Me parece extraño, porque tengo horario, seamos francos, tengo horario de sicario y de puta. Meses atrás recuerdo una película llamada “Fallen Angels”, en la que una prostituta decía que ella trabajaba mientras todos dormían, su rutina era especial, ella era diferente. EL asesino a sueldo del mismo filme, por supuesto, decia lo mismo.

Supongo que mi labor queda lejos de ser similar a la de un ‘ángel caído’ como ellos, pero compartimos el horario, el cielo y el ambiente tremebundo de la noche (si hablamos de Lima y no de Hong Kong, créanme que lo de tremebudo no es broma. Sino bájense en la avenida Grau a medianoche).

Y tanto tiene mi nuevo horario de caído que hasta pretendiente perdí. Si no verán ustedes en la pantallita de mi cel que ni me llama ni me busca hace más de una semana.

O sea, ¿qué fue? Yo me sentía contenta, feliz de poder leer el blog de un chico que dice: “Busco novia”, y yo con un chico lindo al lado. En mi mente sacaba harta pica. Me reía de la desgracia ajena entre risas y lero lero. Ahora, me toca quedarme calladita y crear un blog semejante al del señor Cisneros para encontrar novio. Solo que en mi caso diría: “Busco primer novio” ( no “primer beso”, ni “primer agarre”).

Pero como todas las cosas en esta vida tienen un sentido existencial que cada vez se malea más. Porque hay que malearse para entender lo que a uno le pasa, Porque nos pasa cada cosa señores, cada cosa que para qué les cuento.

O mejor dicho, sí les cuento. Pero en la siguiente entrada madrugadora o madrugadense, como suene mejor. Saludos y a tomar café.

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4 Responses to “Primera estación (extraído de Insomne Perenne)”


  1. 1 Raulín Raulón... mayo 10, 2007 en 2:18 am

    Que chevere la chamba de noche, aunque te envidio xq a mí alguna vez me sólo me tocó en el monse San Borja y con la enorme responsabilidad de moverme de la base.

    Fallen Angels, que buena. Aunque la diferencia está en que la medianoche es todavía una hora viva allá. Te recomiendo que, si llegas a caer enamorada, dejes a Wong Kar Wai, es el paso peligroso a la pisadumbre. Adios!

    PD: Si alguna vez llegas a cruzar hacia el Rimac en la madrugada (acompañada, claro), no te pierdas la vista desde el jirón Trujillo a las 6:00 am.

  2. 2 Raulín Raulón... mayo 10, 2007 en 5:08 am

    Que chevere la chamba de noche, aunque te envidio xq a mí alguna vez me sólo me tocó en el monse San Borja y con la enorme responsabilidad de moverme de la base.

    Fallen Angels, que buena. Aunque la diferencia está en que la medianoche es todavía una hora viva allá. Te recomiendo que, si llegas a caer enamorada, dejes a Wong Kar Wai, es el paso peligroso a la pisadumbre. Adios!

    PD: Si alguna vez llegas a cruzar hacia el Rimac en la madrugada (acompañada, claro), no te pierdas la vista desde el jirón Trujillo a las 6:00 am.

  3. 3 Sam mayo 10, 2007 en 5:13 am

    Me preocupa lo de la pisadumbre… ya habrá tiempo para conversar de eso.

    Saludos!

  4. 4 Sam mayo 10, 2007 en 5:13 am

    Me preocupa lo de la pisadumbre… ya habrá tiempo para conversar de eso.

    Saludos!


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Sara Apaza

1986. Estudiante de CC.CC. de la USMP, periodista multimedia del Grupo RPP y autora de cuanta catarsis se halle en este blog. Contacto: djagainst@gmail.com

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