Prohíbido leer: No me llames Mabel

¿Cuántas veces tengo que decírtelo? Mientras hagamos el amor, no me llames Mabel. Ella se fue hace mucho y yo sigo aquí, junto a ti. Esperando siempre a que salgas del trabajo para que me hagas compañía.

Preparo la cama para ti y nunca me das ni las gracias. Construyo tus sueños y te acurruco en mi pecho, y aún así, finges no verme. Yo sé que tratas de engañarme. Que pretendes todo el tiempo estar solo. Pero entiende que entre tú y yo hay menos que un paso. La distancia puede ser efímera.
¿Qué es el trance de tu vida a la mía? ¿Acaso no te has dado cuenta de lo que soy? ¿Quién soy? No soy más un espíritu, ni un fantasma. Un enamorado.
Cuando te conocí, no me hablabas. Apenas si querías verme. Pero luego, con el paso de los años, te acostumbraste a mi presencia.

Aún, no lo comprendo ¿qué has hecho conmigo? No puedo dormir, ni hablar, ni tocarte. Ella sí. Siento rabia y celos cuando la piensas. Ahora que se ha ido, soy feliz y tú no. Entonces, me buscas por las noches e imaginas que somos peces que navegan en la muerte misma, somos iguales. En ese mundo no hay reglas ni prejuicios contra nosotros. Luego despiertas y me acaricias, dices su nombre: Mabel.
Anuncios

6 Responses to “Prohíbido leer: No me llames Mabel”


  1. 1 nesiko junio 1, 2007 en 12:14 am

    Bonito escrito con tonos de indignación.
    Muchas relaciones fracasan por esto, pero claro está que muchas de ellas salen airosas De todos modos, jode.

    Saludos.

  2. 2 nesiko junio 1, 2007 en 4:42 am

    Bonito escrito con tonos de indignación.
    Muchas relaciones fracasan por esto, pero claro está que muchas de ellas salen airosas De todos modos, jode.

    Saludos.

  3. 3 Raulín Raulón... junio 3, 2007 en 12:22 am

    ¿Sabes? Ese es el mayor miedo de todos, no a la oscuridad, ni la incomprensión ni la superficialidad de un gusto, sino el miedo a aquel fantasma que vive aún en el cerebro de él o ella.

    Eso impide muchísimo, no poder caminar porque aquel fantasma ya no sólo agarra sus pies, sino también los de uno mismo.

  4. 4 Raulín Raulón... junio 3, 2007 en 5:14 am

    ¿Sabes? Ese es el mayor miedo de todos, no a la oscuridad, ni la incomprensión ni la superficialidad de un gusto, sino el miedo a aquel fantasma que vive aún en el cerebro de él o ella.

    Eso impide muchísimo, no poder caminar porque aquel fantasma ya no sólo agarra sus pies, sino también los de uno mismo.

  5. 5 Sam junio 3, 2007 en 5:36 am

    Què mejor momento para decir, que hago lo que hago porque se me da la gana. Porque puedo andar con cualquiera y seguir pensando en el mismo chico: Akira.

  6. 6 Sam junio 3, 2007 en 5:36 am

    Què mejor momento para decir, que hago lo que hago porque se me da la gana. Porque puedo andar con cualquiera y seguir pensando en el mismo chico: Akira.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




Sara Apaza

1986. Estudiante de CC.CC. de la USMP, periodista multimedia del Grupo RPP y autora de cuanta catarsis se halle en este blog. Contacto: djagainst@gmail.com

Fotos de Flickr

Archivo

Estuvieron en Boleto Rojo

  • 52,731 + 6050 Visitantes

A %d blogueros les gusta esto: