Nuestra entrevista en el más allá

 Texto publicado en el Taller de Blogs de RPP

Ni bien te vi, quise conocerte. No eras un artista de cine ni tampoco un ídolo pop, pero cuando te escuché hablar de lo que siempre fue tu pasión no pude olvidar tu nombre. 

Jimena era de esas personas que contagian a todos con historias. De esas que no cautivan por su físico sino por la jovialidad y energía que transmiten, muy por encima de todo, incluso de la enfermedad. Hasta hoy, no puedo siquiera pronunciar el complicado nombre de su diagnóstico médico. Por ahí lo tengo refundido con algunas de sus crónicas que guardé en un fólder manila.

Jimena era de esas periodistas que aun cuando no recuerda haberte visto nunca, te pregunta “¿Y cómo estás?”. Recuerdo que esa vez, conversamos de las clases a las que ella había asistido como invitada. Incluso me acordé de una historia graciosísima sobre su pasión por Universitario de Deportes. Jime era crema, como ven, nadie es perfecto.

Por esas cosas de la vida, a finales del 2005 nos volvimos a ver y me presentaste a tu amigo Julio. Yo no podía creer tanta fantasía. Villanueva Chang me estrechaba la mano y yo solo te miraba.”Es de Terra”, le decías, y yo asentía diciendo: “Ajá, ajá”. Ojalá se me hubiera ocurrido otra cosa, ni modo. Al despedirnos, intercambiamos celulares y quedamos en una futura entrevista. “Pasando las fiestas dijimos”. Creo que ya corría el mes de diciembre y había cosas por hacer. 

Jimena fue la primera en quien pensé cuando me dieron la gran noticia. En enero del 2006 todo era color de rosa. Había entrado al decano de la prensa nacional, a los 19 años, eso era bastante. Qué más podía querer. “Uno de estos días me la voy a encontrar”, dije. Pasaron unas semanas y no vi a Jimena. Transcurrieron dos meses y me enteré de que estaba enferma. No sabía cuán grave era. Solo supe que estaba mal.

Jimena tuvo una muerte silenciosa. Una mañana de marzo llegué al trabajo llorosa, mi padre se había ido de la casa y mi mejor amigo había viajado a Japón en un vuelo que se veía sin retorno. Lo primero que hice como todos los días fue abrir el periódico y vi una noticia que me dejó helada. Jimena Pinilla había fallecido esa madrugada. Solo recuerdo mi cara roja en el baño y el agua corriéndome por las mejillas. No quería que nadie se diera cuenta de cómo me sentía. Eran ya como las nueve de la mañana y los redactores empezaban a llegar.

Todavía tengo tu número guardado en mi celular. Acabo de leer tu libro y he anotado en un papel algunas preguntas que tengo para ti. La postal que me dieron con tu foto el día de la misa está guardada en mi agenda. Ahora solo nos falta esperar para el momento de la gran entrevista, ¿no ‘Jime’? 

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6 Responses to “Nuestra entrevista en el más allá”


  1. 1 adiartsid agosto 31, 2007 en 10:29 pm

    Estimados amigos de Boleto Rojo, mil sorrys por haberme ausentado durante estos días. En adelante prometo ser más cumplida con esta ardua labor de ‘bloggera’. BESOS enormes a todos. Cuídense y byes!!!

  2. 2 George septiembre 1, 2007 en 1:29 am

    hola niña, solo para decirte que es un bonito relato y que habrá un momento para la entrevista con Jimena.

  3. 3 Budokan septiembre 4, 2007 en 11:04 pm

    La verdad que es un relato muy profundo, sobre todo por el desenlace que le has dado. Saludos y en hora buena tu vuelta al blog!

  4. 4 Alfredo septiembre 27, 2007 en 10:16 pm

    Fue hace màs de 3o màs . Contracorrientes estaba en la Contra portada. Un libro. Me he sentado a caminar. Hace un alo me enterè que fallecio. En ese entonces estaba viendo muertos casi todos los dias. Creo que por eso no me chocò tanto. Recuerdo que la quise conocer, pero ya era muy tarde. Creo que desde esos dias que ella fue la ùnica que me eseñò a hacer crònicas. Y aùn las sigo haciendo.

  5. 5 Lucía Angélica Folino noviembre 23, 2007 en 11:47 pm

    ¿Esta mujer realmente existió o era otro holograma de Joaquín Sabina y su mafia de la prensa prisa rosa para hablar de mí (ser musa de alguien que te oculta bajo el top manta es patético)

    Joaquín le dedicó la canción Rosa de Lima. La cercanía con Peisa, Joaquin Vargas (y Vargas Llosa) , Bryce y la trayectoria me provocan a no creer una palabra de los que se enriquecen a costa de secretos.


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Sara Apaza

1986. Estudiante de CC.CC. de la USMP, periodista multimedia del Grupo RPP y autora de cuanta catarsis se halle en este blog. Contacto: djagainst@gmail.com

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