there’s no place for Akira

Es medianoche de cualquier viernes y corro hacia mi casa. Subiré las escaleras y me cruzaré con un gato negro. Pasos atrás miraré la luna pálida y salobre que me observa y camina sobre el césped azul.

Norma me hablará de su idilio mientras coma una hamburguesa con demasiado ketchup, yo miraré al vacío y luego la cola de Vania meneándose sobre la silla.

 

Antes, habré caminado un trecho corto de unos 300 pasos. Habré doblado la curva y tenido hambre.

Después de la conversación con Norma dejaré a Vania sola y correré. Iré muy de prisa y miraré las pocas estrellas que enciendan el cielo del viernes. Un día en el que recorrí apresurada la misma avenida pensando en la complejidad de algunas situaciones. Pensando en si no se hubiese ido.

Ahora me llamarán para saber si estoy trabajando. Y mientra esté sentada en la misma banca, mientras ronde perdida por el parque en el que discutimos tantas veces, mientras el panorama sea el mismo y yo suba las escaleras hacia mi casa…

Es medianoche y pienso que he cometido un error. Borro. Queda una marca casi imperceptible sobre el papel. No consigo olvidar. Algunos otros recuerdos empiezan a agobiarme.

tu alma infeliz y Polka. En la sala nos esperan tu hermana y tus padres. una pizza caliente sobre el mantel bichí. Un abrazo compartido. una tarde extensa mirando el ocaso y sintiendo que nuestras penas pesan demasiado.

tu alma infeliz colocará en el equipo un disco de il niño en volumen bajo para no alterarme. delante de nosotros estará D besándose con su novio y pensaremos en la medianoche que llega y nunca nos veremos apartados.

Llegarán las cuatro de la mañana, la última en la que atónitos nos tomemos de la mano y en la que nos daremos cuenta de que el tiempo ha pasado.

Yo conseguiré un trabajo abrumador, dejaré de llamarte y me perderé por un tiempo. Luego, cuando volvamos a vernos me dirás que estarás lejos. Pelearemos por otras causas menos justas que el exilio. Yo te buscaré en el puerto y guardaré silencio hasta que llegue tu partida.

Meses después en el mismo instante en el que la cajera cuadre el dinero, mientras una madre alimente a un niño, cuando alguien esté comprando y un mendigo extienda la mano. En ese instante una mosca volará sobre una pequeña acequia en la Calle Barcelona y yo estaré cavilando en futuro que me esperaba, el que ahora es un pasado inútil.

Horas después dormiré y soñaré que lo que hice fue una estupidez. A las ocho de la mañana del sábado alzaré a Fabián en el aire. seremos un par de aves. Deslizaremos dos nubes por debajo de los edificios, reiremos y seremos dos los que lleguen al campo. Pisaré el verde arbusto que no se ha marchitado y el amor verá que sí permanezco aguardando.

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2 Responses to “there’s no place for Akira”


  1. 1 la maga abril 27, 2008 en 12:32 am

    la pregunta que t hago es lo estás buscando?


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Sara Apaza

1986. Estudiante de CC.CC. de la USMP, periodista multimedia del Grupo RPP y autora de cuanta catarsis se halle en este blog. Contacto: djagainst@gmail.com

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