El destino fabuloso de este blog

Vivo en el pequeño departamento de una urbanización cuyos cables telefónicos están adornados con zapatillas. A la misma altura, dos hombres caminan durante la tarde robando los cables de las conexiones de las casas para venderlos.

La misma tarde refleja sus agonizantes rayos solares sobre el piso de la cocina, yo levanto la cabeza y con la mirada desciendo cinco cuadras. Allí se encuentra Vietnam perdida en una estructura de piedra, debajo de las faldas del olvido y detrás de un árbol de cerezos.

Subo nuevamente las cuadras, paso los carteles chicha de la avenida y le pido permiso para pasar a un policía. Llego nuevamente al tecer piso de un edificio desteñido. abro de pronto la puerta de mi habitación en la que el ocaso ha caído y ya luce los primeros reflejos azules sobre las losetas.

Allí depositados en un cubo cuya vista es más amplia que la mía, están los libros que he leído y algunos otros que me faltan leer. Sobre el ojo, un perro de peluche y un elefante; a su lado un monitor cuya imagen es la de un marciano verde. El alienígena guiña un ojo y mira la superficie del ordenador. Allí hay más libros, algunos con historia, otros no.

Por arte de magia encuentra uno que lo deja soñando. El marciano mira a su espectadora y se disuelve quedando transformado en otra imagen. En el pobre y triste Alain.

Alain no es feliz y me mira. Yo le digo qué es lo que desea y calla. Alain me pregunta qué es lo que quiero sin palabras. Respondo entonces mirando hacia la ventana: “Vivir”.

Nunca antes lo deseé tanto. Vivir para hoy, no para casarme y tener hijos. Vivir para conocer, equivocame, aprender, tocar puertas, esperar, caerme, tropezar. Vivir no para atarme sino para amar, soñar, no voy a planear mi futuro, solo quiero pensar en el día que cursa y que transcurre como un sueño sin un solo sonido dentro de una cápsula.

Alain, sonríe y entiende mi necesidad de ser feliz. Lo ha comprendido o tal vez no. Acaba de suicidarse frente a mí y el suicidio mañana lo discutiré con Marco en breves segundos.  Él me dirá: “El suicidio es una tontería”, yo le diré: “Quién sabe. Pobre Alain”.

Ahora, desaparecido, la figura de Alain ha sido reemplazada por el primer fotograma de Amelie Poulain. Asumo el cambio del destino fatídico por el del destino fabuloso.

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3 Responses to “El destino fabuloso de este blog”


  1. 1 Gis mayo 11, 2008 en 3:19 am

    hih linda adaptación del template
    abrazos
    Gis

  2. 2 Alfredo mayo 13, 2008 en 4:01 pm

    Esta semana: una avenida, unos puchos y la historia, mi historia.

  3. 3 Sam mayo 13, 2008 en 4:10 pm

    Hola Gis, gracias por la opinión estética.

    Hola Alfredo!, ¿nos veremos esta semana? CDT. Me paso por lacrimógena en un rato.

    Saludos,


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Sara Apaza

1986. Estudiante de CC.CC. de la USMP, periodista multimedia del Grupo RPP y autora de cuanta catarsis se halle en este blog. Contacto: djagainst@gmail.com

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