Archive for the 'Cholo' Category

Tercer año de Boleto Rojo

Gente ahora me encuentro en la Aldea W ( comunidad bloggera de RPP)  allí podrán leer el primer texto de esta mi  tercera temporada… (yo diría enésima, jejeje)

Nos vemos allí:

PRIMER DUELO

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Intentaré no sonar como un emo en este post. No galletas de soda, ni canciones melancólicas que la acompañen. La historia del desamor y de la despedida es suficiente para teñir este, mi primer post, de cierta desilusión.

Lee el texto completo aquí

La nueva Q (Parte 1)

Estoy en el taxi y olvidé mi MP3 en casa. El señor chofer dice: “Señorita ¿le molesta que ponga música para alegrar la mañana?” y yo le contestó: “No, claro que no señor”. Segundos después un sonido tropical inunda el auto como si se tratase de un mar que empieza a desbordarse.

Me impresiona la forma de cómo ha evolucionado la cumbia peruana. Recuerdo que hasta hace 10 años, solo la escuchaba cuando me iba a la casa de mi abuela paterna en el asentamiento humano Flor de Amancaes en el Rímac.

La imagen de mis tíos y abuelos bailando alguna pieza de Los Mirlos después de varios vasos de cerveza y de los pasillos que a mi abuela le agrada escuchar era algo característico de los domingos.

Hasta Chóper 1,la mascota, bailaba “Que no quede huella”. Aquel tema me parecía el más triste de los lamentos.

Una tarde mientras regresábamos a mi casa, escuché esa canción del grupo mexicano Bronco por primera vez. Creo que me puse a llorar, tenía unos 5 años creo y me pareció depresiva total.

De esa época a este período en el que Tongo viaja a Asia y figura en el Circo Beat de Somos, las cosas realmente han cambiado.

La chicha, que es en realidad la cumbia colombiana fusionada con huayco, fue introducida en 1960. Por esos años, algunos grupos de cumbia colombiana visitaron el Perú y dejaron sus primeros legados en artistas como “El Jilguero de Huascarán”, quien fue el primer cantante en mezclar ambos ritmos.

Luego, en los setenta, la agrupación Aguamarina toma como referencia la música colombiana y lanza sus primeros discos. Más tarde, la cumbia norteña asimiló parte de los tonos de la salsa, el bolero y la bachata.

Cuando a Lima le cambió la cara en la década del 80 (más de lo que se modificó en las décadas del 40 y 50) se engendra la palabra chicha. Chicha la música, los oyentes y chichas sus afiches multicolores desparramados por los nuevos conos de la capital.

Diez años después, la tecnocumbia dio pantalla a algunas de los conjuntos de cumbia más antiguos como Armonia 10, Guinda y Néctar. Rossy War inició una movida increíble que culminó con la dictadura establecida por el gobierno de Alberto Fujimori, ex mandatario peruano y actual procesado por acciones en contra de los derechos humanos.

La cumbia de hoy se oye en un escenario diferente. Sus estrellas ya no pisan el tablón del arenal con un semáforo de luces a cada lado.

Los mayores exponentes de este género realizan giras mundiales. Visitan escenarios de lujo que cualquier cantante pop envidiaría y además posan para la publicidad de las grandes marcas del país.

Sentada en el taxi, veo como el señor chofer mueve la cabeza al compás de un ritmo que algún Mirlo o Destello con camisa florida soñó con imponer.

 

Aquí un video de La Sarita tocando “Ya se ha muerto mi abuelo” de Juaneco y su combo. Un hit ochentero.

Si por ahí ven a la autora del blog bailando, no es mera casualidad.

Este es el clip “Cariñito”, de “Los Destellos”

Humildad al cubo= complejo seguro

El día de ayer estuve presente en una carrera de fondismo nacional (para los que no conocen se trata de una carrera de resistencia, una gran prueba para los atletas) que se realizó en la costanera. Estaba bastante animada por el paisaje de la Costa Verde, que por más descuidada que esté me sigue gustando- será que es el único mar al que veo por estos días-.

 El ‘quid’ del asunto es que los ganadores de la carrera fueron tres africanos. Uno de Etiopía y los otros dos de Kenia, los tres estaban muy contentos y eran, además, muy sencillos. Su ingés no era muy fluido, pero accedieron sin ninguna traba a conversar con los periodistas.

Algunos peruchos  también hablaron, pero me di cuenta de un gesto particular en la mayoría: mirada al suelo- a pesar de recibir un cheque de mil y pico dólares-, cierto desgano y la falsa modestia de siempre.

Para mi suerte los compatriotas que entrevisté estaban pilas y con ganas de seguir corriendo más maratones, pero por su lado, las ganadoras de la categoría femenina la mayoría mujeres de Huancayo, Cerro de Pasco y Bolivia, miraban a duras penas a la gente. Se concentraban en el piso y muy modestas apenas si decían gracias.

Me quedé pensando y dije: qué les passsssssa!!! están tristes??? plop, qué hay en el suelo? oro? porque ese extremo de humildad. La modestia siempre será agradable, pero esa mirada me hizo pensar en la patética letra de Tongo: Sufre, peruano, sufre. 

No sé es mi parecer, capté cierto pesismismo en un momento de triunfo. el sentirse menos que otros me llega. Cuando dejaremos esos benditos complejos de inferioridad.  (cuándo?????)

Al menos se hizo presente el atleta chasqui que corrió con su vestimenta típica y alegró a los participantes con su chispa.


Sara Apaza

1986. Estudiante de CC.CC. de la USMP, periodista multimedia del Grupo RPP y autora de cuanta catarsis se halle en este blog. Contacto: djagainst@gmail.com

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